Carnavales de Camagüey También conocido como las Fiestas de San Juan, se celebra anualmente entre el 15 y el 29 de junio. Estas fiestas comenzaron en Puerto Príncipe entre los años de 1725 y 1728 y guardaban una estrecha relación con el mes de junio, fecha en que los criadores de ganado traían a la ciudad sus reses gordas para las ventas anuales, con quienes llegaban también los peones o vaqueros. De este modo surgieron las carreras anuales. Luego, las fiestas se extendieron, incluyendo el 24 de junio, día de San Juan, hecho que finalmente le dio el nombre. Con los años se incorporaron nuevas modalidades. Jóvenes hermosas a caballo, carretas adornadas, enramadas en plazoletas, paseos de las mujeres más bellas de la localidad en carruajes y volantas. En la actualidad, se han incorporado los vehículos automotores (incluyendo algunos automóviles antiguos, verdaderas joyas), las carrozas, las comparsas y las congas. Un ingrediente muy curioso de estas fiestas es el Ajiaco Camagüeyano: en todas los barrios se prepara un gran ajiaco (caldo con verduras, patatas, carne de cerdo, etc.) para el disfrute de todos. También se realizan actividades culturales más amplias: Ferias y Rodeos en la Campiña (que incluye música típica campesina, ventas de comidas y bebidas, la exhibición del ganado y el Guateque Campesino (controversia en verso entre dos contrincantes que improvisan, siempre con el formato poético de la Décima); encuentros y peñas de Bolero; encuentros de la tradición trovadoresca (cantautores y compositores de la trova tradicional); así como encuentros teóricos sobre distintas manifestaciones del arte, entre otras.
Carnavales de la Habana Fiestas típicas habaneras que se destacan por desfiles de carrozas cada una con su orquesta u agrupación musical, bailes de comparsas, con sus coreografías propias, fuegos artificiales, por todo el malecón habanero, desde la salida del túnel, hasta la Puntilla. Suelen celebrarse durante todos los fines de semana de Agosto (aunque en ocasiones se celebran en noviembre, en dependencia de la convocatoria realizada cada año). Los viernes, sábados y domingos durante el día se realiza el Carnaval de los Niños, con conciertos infantiles, actividades recreativas y deportivas, títeres, payasos y otras atracciones para los más pequeños. Durante la noche es el reino de la fiesta adulta. Suelen desfilas comparsas tradicionales ya reconocidas por los amantes de estas fiestas, como la Jardinera, La Giraldilla de La Habana, Los Guaracheros de Regla, Los Marqueses de Atarés y El Alacrán. Entre las figuras más populares figuran la Mpaka, los kokorikamos, la Kulona, la Mojiganga y los diablitos gangas o carabalíes. Toda la avenida del Malecón, el más célebre paseo marítimo cubano, es la sede por excelencia de estas fiestas, de cara al mar y al azul de la noche habanera. También se acompañan de carpas callejeras y quioscos donde se puede disfrutar de la cocina criolla cubana y beber cerveza, cócteles y ron.
Carnavales de Santiago de Cuba Fiestas típicas santiagueras que se destacan por desfiles de carrozas cada una con su orquesta u agrupación musical, bailes de comparsas, fuegos artificiales, por todo el centro de las calles principales de Santiago, duran una semana y se celebran habitualmente del 22 al 27 de Julio de cada año. Son famosos sus desfiles de “congueros”, también llamados “Congas”. Se trata de una especie de procesión o marcha del pueblo entero, bailando y cantando estribillos improvisados por diferentes calles de la ciudad, al son de los tambores, la corneta china y de otros instrumentos de percusión. Los músicos encabezan esta concentración popular, pero cuando avanza la conga, éstos se confunden y mezclan con el resto de los bailadores y congueros. Antes o a veces después de las congas, desfilan los mamarrachos y muñecones, muy populares entre los niños pero también entre los adultos. Los muñecones son personajes de la literatura y el mundo infantil en forma de grandes muñecos portados por hombres (el lobo, la caperucita, Pinocho, u otros de dibujos animados cubanos, como Elpidio Valdés), en tanto los mamarrachos son personas fantaseadas y disfrazadas con un vestuario original y muy colorido. Otro elemento clave de los legendarios carnavales santiagueros son las comparsas, en las que diferentes grupos o “peñas” de bailarines, cada grupo con su vestuario específico, representan coreografías inspiradas en las tradiciones caribeñas y la vida cotidiana de los santiagueros. Las comparsas incluyen carros alegóricos, conocidos aquí como “carrozas”, diseñados con efectos de luces y otros adornos . El desfile pasa por diferentes calles y el pueblo lo disfruta desde los corredores y balcones. En la Avenida Garzón, una tarima provisional acoge a miles de personas y al Jurado encargado de seleccionar a las comparsas más destacadas. Por otra parte, en varios espacios abiertos de la ciudad, grupos musicales de diverso tipo (son, salsa, merengue, rock, pop, disco, etc.) ofrecen conciertos y actuaciones “en vivo” para la gente, que en plena racha carnavalera, se mueven incesantemente de un sitio a otro de la ciudad. En todas las áreas de festejos se instalan carpas y establecimientos que venden saladitos, bocadillos y otros alimentos, además de cerveza, cócteles y ron.
El Festival del Caribe El Festival del Caribe es convocado por la Casa del Caribe y el Ministerio de Cultura de Cuba. Es un evento internacional artístico, académico y de espacios comunitarios, que se celebra anualmente en la ciudad de Santiago de Cuba, por lo general en la primera semana del mes de Julio. Se trata de un encuentro popular muy vital y masivo de Danza y Música, Folklore y Teatro, Literatura y Artes Plásticas, Cine y Video. También incluye el Coloquio Internacional titulado “El Caribe que Nos Une”, con conferencias, paneles y talleres académicos sobre Poesía, Música, Teatro y Artes Plásticas; Religiones Cubanas y Caribeñas; Patrimonio Cultural, Identidad y Diversidad; Oralidad y comunicación Social; Historia, Economía y Sociedad.
Las parrandas de Bejucal Fiestas tradicionales habaneras muy antiguas de este territorio, ubicado en la provincia La Habana, donde el pueblo se divide en dos bandos (las espinas y la Ceiba) y compiten en carrozas, bailes, decoración y fuegos artificiales, es todo un acontecimiento de la región, se efectúa durante los días 24 y 25 de Diciembre. Sus orígenes se remontan a la "Misa del Gallo" del 24 de diciembre en el siglo XIX. Ese día, los dueños de las dotaciones de esclavos les daban el día de asueto a los esclavos y ellos danzaban y tocaban sus ritmos en los alrededores de la iglesia. Con el tiempo el pueblo se agrupó en dos bandos: "La Musicanga", compuesta por criollos, mulatos y negros esclavos, y "Los Malayos", formado por españoles y criollos simpatizantes con la corona. A pesar de sus orígenes religiosos, la fiesta mantuvo siempre un carácter laico. A principios del siglo XX cambian los nombres de los dos bandos: "La Musicanga" pasó a ser "La Ceiba de Plata" identificada con el color azul y el símbolo del alacrán, mientras que "Los Malayos" se convirtieron en "La Espina de Oro" adoptando el color rojo y como símbolo el gallo. Las charangas de Bejucal se han acompañado siempre no sólo de carrozas, sino también de personajes típicos como: la Macorina, la Mujiganga, la Bollera, la Kulona y el Yerbero. Y su ingrediente musical y danzario clave es la Conga. Cada año las carrozas se hacen más complejas y curiosas, incluso se han construido algunas casi monumentales, con alturas de hasta 23 metros, y sus mecanismos de elevación y sus llamadas “sorpresas” son ingenios realmente espectaculares y creativos.
Parrandas de Remedios Parranda tradicionales muy antiguas surgidas en 1820 de este territorio, donde el pueblo se divide en dos bandos y compiten en carrozas, bailes, decoración, faroles, trabajos de adornos de plazas y pirotecnia, la música representada por diferentes polcas, para el saludo en las entradas de cada barrio, es todo un acontecimiento de la región, se efectúa durante los días 24 y 25 de Diciembre y a ella acuden personas de todo el mundo, y muy especialmente, los nacidos en esta ciudad de la central provincial de Villa Clara, por lejos que residan. En las Parrandas, según la tradición, una línea imaginaria divide a la plaza del pueblo en dos y se "enfrentan" como contendientes los barrios de San Salvador (los sansaríes), con el color rojiazul y el gallo como símbolo; y El Carmen, con el color marrón, representado por el gavilán y una globa. Ambos llevan además sus respectivas banderas. Según la tradición, una vez que las campanas de la Iglesia Parroquial Mayor marcan las nueve de la noche del 24 de diciembre, cada bando exhibe toda su habilidad y creatividad, desarrollados durante todo el año en la elaboración de los distintos elementos y manifestaciones que compiten: farolas, carrozas, fuegos artificiales, magníficos trabajos de plaza y música tradicional. Todo ello se da por fin a conocer públicamente, tras un año de diseños y construcciones secretas. Comienzan con la iluminación de los trabajos de plaza. La primera entrada de barrio, el saludo, se acompaña de música tradicional y artillería de fuegos artificiales. El bando contrario contesta de igual manera, y así van sucediéndose las salidas de cada lado, hasta que en la madrugada pueden admirarse las carrozas en todo su esplendor. La música típica de las parrandas es el repique, que recuerda el tañido de las campanas que llamaban a la misa, con la presencia de instrumentos como rejas, cencerros, tambores, trompetas y gangarrias de todo tipo. Las carrozas se inspiran en diversos temas, históricos, literarios, o simplemente mitológicos. Y en los trabajos de pirotecnia es donde más destacan.
Romeria en Holguín Fiesta Tradicional de Holguín, donde las calles son asaltadas por todas las manifestaciones culturales de la provincia y de otras cercanas, se pueden ver desde el mismo comienzo de mayo los preparativos de adornos, montajes de tarimas, embellecimiento de las plazas y centros turísticos, se disfruta por esos días de conciertos al aire libre y techados, obras teatrales para niños y adultos, funciones de ballet, exposiciones de pinturas y esculturas de artistas cubanos, presentaciones de libros, proyecciones especiales de películas, encuentros teóricos sobre diversas manifestaciones artísticas y la visita de delegaciones culturales de otros países, fundamentalmente procedentes de Latinoamérica. Una réplica del El Hacha de Holguín, símbolo de la provincia, se traslada hasta la Loma de la Cruz, para revivir una tradición del siglo XVIII, cuando el fraile franciscano Antonio de Alegría colocó en la cima de esa elevación una enorme cruz de madera y a partir de ahí cada año se celebraron peregrinaciones hasta ese sitio.